Enrique Hernández-Luike No hay comentarios

RECIBIMOS EL PREMIO “LEYENDA 2019” EN LA CONCENTRACIÓN MOTORISTA DE INVIERNO CELEBRADA EN CANTALEJO (SEGOVIA)

A mediados de enero viví la emoción de recibir el trofeo del Club vallisoletano “La Leyenda Continúa” en su multitudinaria concentración motorista de invierno. Un valioso regalo, precioso recuerdo a mi cuñado Javier Herrero, quien fue genial director de todas nuestras publicaciones de motos.
Desde 1982, cuando Mariano Parellada y Mayte crearon el club de Los Pingüinos y convocaron la primera gran reunión de motos (y también coches) sobre la nieve de Tordesillas, Javier les prestó su apoyo informativo animando a los lectores a la cita. Logró masiva participación nacional y hasta algunos participantes de Portugal y Francia.
Con los años, el primitivo club de Pingüinos es actualmente propiedad del Ayuntamiento de Valladolid y prosigue con éxito la reunión en Tordesillas. Por su parte, Mariano y Mayte, desde su club mantienen, en coincidencia de fechas, la convocatoria anual de Cantalejo, como hemos comprobado personalmente este año, con asistencia superior a los siete mil participantes. Esta edición contó con la visita de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien fue recibida en una improvisada, pero elegante, sala de conferencias. En el mismo lugar recibí el Trofeo Leyenda 2019, al alimón con el prestigiado y genial fotógrafo Alberto García Alix. Ambos tuvimos el placer de celebrar un cordial coloquio con los motoristas participantes presentes en la sala.
Gracias, amigos, por la inolvidable atención recibida en compañía de dos de mis hijos: Carlos, presidente de nuestra editorial, y Juan, director general. Fue un día feliz e inolvidable.
Como colofón, Juan leyó en su móvil este soneto mío de hace muchos años.

AMOR A PLAZOS
He rozado por suerte tu cintura,
los faros de tus ojos y tu frente,
tu nodriza central y tu imponente
juvenil y trasera curvatura.

Breves roces de amor, con la más pura
intención de adorarte limpiamente,
poco a poco, y nunca de repente,
para aprenderme toda tu escultura.

Ya te sé de memoria y salteada
porque, noche tras noche, te repaso
y creo que nunca se me olvida nada.

Soy feliz al quererte así, a pedazos,
pues yo te he prometido, prenda amada,
quererte por entero, nunca a plazos.

Montado en ti, ya es realidad mi sueño
y si tú no te agotas, no me agoto.
Por fin ya soy tu dueño.
Por fin ya eres mi moto.