Enrique Hernández-Luike No hay comentarios

PREMIOS A LOS VEHÍCULOS MÁS VENDIDOS; AL DEPARTAMENTO DE PRENSA MÁS DESTACADO, A JUICIO DE LOS PERIODISTAS DEL MOTOR, Y OTROS RECONOCIMIENTOS DE MÉRITOS

Hace sesenta años, por lo menos, tuve la satisfacción de recibir de manos de Luis Ortega Bru la emocionante “Estrella LUIKE”, escultura de un motorista alzado sobre una rueda en movimiento, extendiendo su mano derecha para alcanzar una estrella del cielo, nada menos.
Surgió nuestra amistad como consecuencia de una entrevista ilustrada con la caricatura del artista, autor de un pequeño grupo escultórico, expuesto en la Galería Hernal, en Sevilla, con varias figuras de Atlantes subiendo piedras por una montaña. La información periodística llamó la atención de varios cargos de la Hermandad de La Piedad, llamada de “El Baratillo” –antiguo nombre popular de la calle Arenal, donde está su iglesia– y quisieron conocer a Ortega Bru para encargarle la talla de una nueva figura del Cristo, pues la lluvia había estropeado bastante la venerada desde hacía siglos.
En efecto, se llegó a un acuerdo con el escultor, quien se tomó el encargo con la natural ilusión. ¿Dónde comenzar el modelado? Otro expositor en la misma sala, el pintor Baldomero Romero Ressendi, consiguió del Capitán General de la Región, José Rodríguez y Díaz de Lecea, la cesión de una sala de visitas en el Cuartel del Aire situado en una casa palacio de la calle sevillana de San Vicente. Casualidad: precisamente ahí era yo cabo y mecanógrafo de la Sección de Justicia mientras cumplía el servicio militar.
Instalado allí Luis Ortega Bru con su barro y sus alambres, inició el gran boceto escultórico. Para dotarlo con detalles de humanidad, obtuvo autorización del Capitán General y mi colaboración para posar de modelo, recostado sobre mi ayudante en el departamento de Justicia, Manuel Herrero Alfaro, a quien desde entonces hemos llamado “La Virgen”. Todavía nos vemos en Sevilla.
Ortega Bru dibujó apuntes, de los cuales surgieron los detalles en la primera figura de barro, la cual se pasó posteriormente a escayola y después se “sacó de puntos” para su definitiva realidad en madera en el taller de Juan Pérez Calvo, junto a la calle Feria. Salió en procesión al año siguiente del encargo.
Aquel mismo año, la Hermandad de Gloria de Santa Marta se transformó en Hermandad de Pasión, por decisión de sus socios dirigentes, los directores de hoteles de Sevilla. Acordaron hacer un “paso” del Traslado del Señor al Sepulcro y se instalaron en la iglesia de San Andrés. Luis Ortega Bru ganó el concurso entre varios escultores y creó uno de los conjuntos procesionales más armónicos de Sevilla. Para el Cristo utilizó los mismos apuntes gráficos empleados para el Señor de la Piedad. La sorpresa fue el premio otorgado al autor de la obra por el Ministerio de Información y Turismo: la Encomienda de Alfonso X El Sabio.
De los mismos apuntes, Ortega Bru
talló nuestro premio de la “Estrella LUIKE”, una impresionante obra de arte cuya historia detallada merece las explicaciones hoy ofrecidas.