Enrique Hernández-Luike No hay comentarios

Acabamos de cumplir nuestros primeros sesenta años de vida editorial especializada en Motor y lo hemos celebrado con una entrega de premios en el recinto de IFEMA Madrid AUTO, con el patrocinio de Hankook, Línea Directa y Bosch y la colaboración de ANFAC, GANVAM, ANIACAM, ANESDOR, Newspress Y BERONIA.

homenaje


El principal motivo del acto, organizado por nuestra Fundación, fue la entrega de los premios “Estrella del Motor” a las marcas de automóviles y motos con mayor número de matriculaciones en 2015, así como a los distintos modelos preferidos por los compradores en el mismo período.
Para nuestra empresa periodística ha sido una fiesta emocionante la concesión pública de esta especie de título para los Vehículos del Año, aunque también fue una sorpresa de mucha amistad para quien esto escribe. Además, me proporcionó el honor de entregar personalmente un trofeo “Estrella del Motor” al amigo y maestro Virgilio Hernández Rivadulla con motivo de su 95 cumpleaños. Siempre fue un profesional ejemplar y no tan solo coincidente conmigo en el primer apellido, sino en la voluntad y el esfuerzo periodístico. En aquellos inicios, para informar con mejor conocimiento, me sugirió nuestra participación como pilotos en competiciones de regularidad de motos y en algún rallye automovilístico. También vivimos en primera persona el Rallye de la Federación Internacional de Motos, en Italia, con la satisfacción de la victoria del equipo español.
Recuerdo a Virgilio como profesor universitario de deportes, director de “Motociclismo”, redactor del Motor en “Marca”, “Arriba”, Radio Nacional, Televisión, “Autoescuela”… Yo fui redactor-jefe de “Motociclismo” con responsabilidad de editor desde 1956, alternando el trabajo con la sección diaria “Kilómetro Cero” en “Pueblo”, con mi agencia de colaboraciones “Motor Press”, con oficina precisamente en la madrileña Puerta del Sol, donde conté con la colaboración de mi compañero en la Escuela Oficial de Periodismo José Gómez Mar. Llegó a ser ejemplar director de comunicación en Seat, pero tuve el honor de contar con su ayuda para abastecer de información primigenia del motor a cincuenta periódicos y cincuenta emisoras. En mis domingos de carreras informaba también a los oyentes de “Carrusel Deportivo” de la Cadena SER. Vicente Marco y Enrique Blanco eran mis jefes y amigos entrañables.
Rivadulla también fue buen amigo del autor de nuestra escultura de la Estrella, Luis Ortega Bru, y este artista dio clases de modelado a su hija Olga. Virgilio fue testigo directo del modelado en barro y de la talla del trofeo en madera, utilizando como referencia sus apuntes previos para realizar las imágenes procesionales del Cristo de La Piedad, de la cofradía del Baratillo, y la del Traslado al Sepulcro para la Hermandad de Santa Marta. Este conjunto fue premiado con la Encomienda de Alfonso X El Sabio. Son dos de las joyas de Ortega Bru en la Semana Santa de Sevilla.
Quiero expresar mi gratitud a cuantos realizaron –muchos de ellos de nuestra propia empresa– la decoración para este acto, así como la presencia de tantos colegas, inolvidables colaboradores a lo largo de nuestra historia editorial.
Además, me queda el recuerdo especial del piloto, industrial y periodista Emilio de Villota, quien me emocionó al entregarme un ejemplar del libro de su hija, la inolvidable María. Todo el libro es una admirable y ejemplar lección de vida y amor. Las dedicatorias al final de la obra te llegan al corazón. La última es la siguiente:
“A toda la prensa y en especial a la española. Por haber informado sobre mi evolución desde el respeto y el cariño en momentos tan difíciles para nosotros.
A todos los que habéis rezado por mí, mandado vuestra fuerza y vuestro cariño. Porque me llegó, lo sentí y me ayudó.”
Gracias, gracias, María. Siempre estará con nosotros tras su brillante carrera de estrella fugaz.

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